Apr 29, 2007

¿Y si nos vamos?

Me quedé pensativo después de comprar el boleto. La señorita me preguntó si estaba bien. Sonreí tímidamente y le di la tarjeta. Ella me dio el boleto. Caminé por dos horas por el aeropuerto pensando en toda clase de cosas desde los amigos que ya no vería, de las cosas buenas que me llevo, de las malas que sucedieron. Me detengo en una máquina de café. ¿Moca o descafeinado? Al final, no compro nada. Una taza de café me pondría más hiperactivo y las neuronas se volverían locas. Me decidí por un jugo de naranja. Entré a una tienda de licor y el encargado de ahí, me pidió que no entrara con alimentos. Lo quedé viendo y sonreí. Seguí caminando y me puse a observar el enorme dinosaurio que estaba en medio del aeropuerto. Me tomé una foto y seguí caminando. Encontré otra sala con un avión de la segunda guerra mundial y me tomé otra foto. Anunciaron un pasajero retrasado y corrí como si fuera él. Corrí doce salas y en la 13 me detuve. Me preguntó una azafata mi nombre y se lo di. Me miró extraña y me dijo. Su vuelo sale en una hora, le sonreí y dije sí. Seguí caminando y viendo toda clase de tiendas que hay en los aeropuertos. Maquinitas para dar periódicos, café, para hacer llamadas, para ordenar hamburguesas, para comprar suvenirs. Me puse a esperar a alguien. Ahí estábamos todos, esperando a alguien, poco a poco la sala se vaciaba y cada una iba abrazando a ese alguien que llegaba de no sé donde. Yo esperaba a ese que no sabía su nombre. La sala quedó vacía, sólo nosotros dos y me dijiste ¿y si nos vamos? Te miré y me mostraste tu tristeza y te fuiste. Yo seguí esperando a nadie hasta que mi avión llegó.

Una canción de sirenas

Esperó y no vio nada. Sólo el vaivén de las olas. Se confundió entre sus pensamientos quizá por ello, la luna parecía más cercana y el silencio una canción de marineros. Soñó despierto pero no cerró sus ojos sino que los fijó en las estrellas…. Recordó el frío entre sus huesos y el dolor en su estómago. La sangre recorría sus labios. Caminó todo lo que pudo dejando rastro de su dolor entre la nieve. Pensó en dejarse morir pero, el sentimiento de venganza hizo que la sangre no se congelara. No divisaba el fin pero, sabía que habría alguno. Así que caminó. Llegó al puerto, las gaviotas anunciaron su llegada. Se acercó a un barco, se subió. Buscó un lugar para esconderse. Todas las puertas selladas. Se sentó y no vio nada. Sólo el vaivén de las olas. Pensó en su desgracia pero, poco a poco sintió que la rabia ya no era suficiente para que su sangre no se congelara. Vio la luna más cerca y el silencio se convirtió en una canción de marineros. Soñó despierto en las tierras que nunca conoció y en los amores que nunca tuvo. No cerró sus ojos sino que los fijó en las estrellas y ahí, se perdió…

Apr 16, 2007

Tengo un sueño bajo mi almohada...

A veces no puedo pensar tan rápido ni hacer cuentas con mi cabeza. Repito muchas palabras y pareciera que mi vocabulario se reduce cada que pasan los días. Quizá me estoy volviendo viejo… Hoy me levanté y desperté con un sueño nuevo. No dije nada a nadie, ya que lo dejé bajo mi almohada y con esto de los robos, oculto está mejor. Aún no he decido como llamarlo y tampoco sé, si podré criarlo. Confieso que estoy emocionado. Es como tener una mascota nueva. Uno se pone a pensar en toda clase de alegrías que le traerá. Me preocupo por él. Ya que lo dejaré solo y me pregunto ¿qué tal si él es como yo? ¿qué tal si no le gusta estar debajo de la almohada y decide salir? En fin, montones de preocupaciones innecesarias en el momento pero necesarias para calmar mis ansiedades. Me rio, me tiro a la cama y abrazo a mi almohada una vez más. Me permito soñar…

Apr 10, 2007

A estas horas que duermo

¿Dónde estás a estas horas que te busco? A estas horas que la ciudad duerme y Que mi hombro reclama tu asidua cabeza. Mi hambre parece interminable, insaciable. Mientras mi pensamiento te oculta. ¿Dónde estás ahora que te hablo? Pareciera que mis ojos te persiguieran Y que yo no tuviera descanso. Amaneces aquí entre mis brazos Y en la noche en mi poesía. ¿Dónde estás a estas horas que te busco? A estas horas solitarias En las que yo hablo conmigo mismo. ¿Por qué no vienes y tiras el mundo? Provocas una masacre. Una tormenta. Un beso tuyo.

Apr 9, 2007

Laberintos del alma

Mi Ipod no está, no encuentro las llaves ni mi cartera. Es miércoles por la mañana y en realidad, no quiero ir a trabajar. Pienso en provocarme un berrinche pero, en vez de eso me rio. Estoy feliz. Después de mis pérdidas de memoria involuntarias, de mis olvidos provocados, de mis soledades exacerbadas, de mis esperanzas truculentas y de ilusiones mentirosas. Estoy aquí con más años, con más ojeras, con más lágrimas derramadas y con menos sueños por llevar. No es que me haya rendido a ellos sino que muchos de esos sueños no eran míos. Ahora sólo llevo los que me hacen feliz y los que lo harán en un futuro. Abandono los días interminables y los amigos de una noche. Cambio eso por un buen libro o por quedarme en mi cama tirado viendo las estrellas, por sumergirme en la alberca las horas interminables hasta que mi alma se encoja. Ya no pienso en volver porque volveré. Ya no pienso en ti porque te veré de una u otra forma. Y al final, me alegra estar aquí y haber vivido todo eso que me ha llenado de recuerdos….Es de noche y llueve en esta frontera tan lejos de la realidad...

Apr 4, 2007

Una rose per Mattias

Se despertó con una corazonada. Pensó en sus pendientes pero no recordó nada que se le hubiera olvidado. Miró el techo y se quedó absorto. El fugaz tiempo se acomodó en el reloj y pronto para él ya era tarde. Salió de la cama rápidamente, tomó un baño, se vistió y salió corriendo rumbo al trabajo. Preocupado por la hora, se le olvidó el mundo. A tres cuadras de su casa, un automóvil lo atropelló y lo dejó tirado en la acera. El mundo había desaparecido y con él, todos sus sueños. Muchos llevaron flores pero ella, sólo una rosa…