Nov 20, 2006

Public letter

Me alegra estar vivo. Nunca pensé que sería de tal forma. Después de todo, no me puedo quejar. Hoy amanecí con la ligera impresión que me gustas. Miré la ventana y supuse que estaba haciendo frío. Me rio, no hace tanto frío aún. Puedo usar una chamarra ligera sin que mis dientes estén tronando. Dicen que hará más frío. Ojalá. Quiero sentir ese dolor en mi estómago y mis orejas congeladas. Mi naríz a punto de convertirse en una pieza de cristal. Por fin, decido levantarme después de los múltiples pensamientos que tengo en las mañanas. Me encantan las mañanas. Empiezo a cantar. Después de todo, ya no te extraño tanto. Parece que la vida es una superposición de elementos, unos acaban arriba de otros, hasta que los más viejos un día terminan por desaparecer. Creo que eso empieza a pasar contigo. Me meto a la ducha. Ya les dije que me encantan las mañanas y meterme a la ducha con el agua hirviendo. Me quedo, el agua demasiado caliente pone a circular mi sangre congelada durante toda la noche. Dormí sin cobija pensando que era verano. Me afeito y enciendo el radio. Nada nuevo, las mismas noticias. Lo apago. Pongo mi Ipod. Empiezo a tararear esas canciones que me sé y que me gustan. Te mando un mensaje, pregunto sobre tu día. Apenas son las ocho, no creo que haya pasado mucho, quizá algún día. Me mantengo alerta. Escojo mi ropa. Me alisto. Espero que respondes pero no respondes. Me fastidio. No debí mandarlo. He gastado un mensaje más. Me estoy procurando una mejor vida pero usando el teléfono de la manera que lo hago. No iré a ningún lado. Me enojo conmigo mismo. Empiezo hablarme en voz alta. Peleo conmigo mismo. Me rio. Mel se asoma y me pregunta extrañada si estoy bien. Le digo que sí. Sólo que es mi monológo de las mañanas. Me dices you are a freak. Me apuro. Me voy. Sonrio. Tengo tres sueños bajo mi almohada. Espero regresar pronto y dormir. Volver a soñar. Dicen que todo empieza por ahí.

0 comments: